LA AUTOEXIGENCIA Y EL PERFECCIONISMO

Con el devenir de los años 1600 (Siglo XVII), la Iglesia Católica enfrentó a quienes en la época se convirtieron en adalides del conocimiento humano: los científicos. Ya por por entonces estos quijotes comenzaban a dar por tierra con los mitos y los tabúes que trabajosamente la institución eclesiástica había fabricado a través del tiempo, con el fin de mantener cautivos a millones de fieles gracias a los “temores paradigmáticos” que supieron crear. En tanto, los científicos demostraban que La Tierra no era más el centro del Universo, y el hombre perdía su jerarquía como “criatura predilecta de Dios”, y la Iglesia se ahogaba en las arenas movedizas del combate en conjunto que denodadamente había llevado a cabo con la caducada Inquisición. La herejía entonces, se vestía de gala representando a la parte del conocimiento científico, y es asi que con el único objeto de mantener el poder sobre las almas, acordaron dividir a La Creación en dos partes: el mundo espiritual (regido por los credos religiosos) y el mundo material o mecánico (regulado por los científicos).

El concepto que define al humano como un ser “materialista”; palabra despectiva que hemos heredado luego de la colonización española, y que describen a cierto hereje que logró a duras penas doblegar al paradigma religioso, se utilizó luego para referenciar a aquellos que tenían por único fin y motivo ser amantes del dinero y de los bienes materiales. A pesar de su falacia, esta clasificación se mantiene hasta nuestros días, y la división espíritu-materia que existe aún hoy, nos ha sumergido en uno de los peores paradigmas que regula el comportamiento de la raza humana y que  conmino fervorosamente a derribar desde estas páginas. Me refiero a un arquetipo que caracterizó únicamente a la especie humana y que ha trabado la evolución natural del hombre como ser de luz e inteligencia exquisita, único sobre la tierra, capaz de resolver la adaptación natural al medio ambiente de forma efectiva y con herramientas tecnológicas muy sofisticadas que lo diferencian de las utilizadas por cualquier otra especie.

Lo que se intenta explicar entonces, es que a pesar de la evolución cultural que desarrollamos como especie, aún de manera inconsciente, seguimos actuando y dando las mismas respuestas que ofrecen los animales y explicaremos porqué.

 

LOS DOS MUNDOS – LA DIVISIÓN ESTRUCTURAL DEL CONOCIMIENTO

En el libro El Perfeccionista Efciente (www.Dunken.com.ar), existe un capítulo titulado “Los dos mundos”. La explicación volcada en ese apartado, intenta demostrar que no existe una división física relativa a la Creación que exprese la separación entre el exterior material y el interior espiritual, ya que nuestra percepción sensorial está basada en la capacidad natural que tiene el cerebro humano de decodificar los átomos que se perciben a través de los sensores naturales que tiene el cuerpo,  que transforman la información entrante en impulsos eléctricos (ojos, nariz, piel, lengua y oídos). Así entonces, la imagen que podemos recibir de una mesa, no es otra cosa que el rechazo de los átomos de la luz (los fotones) ejercido por aquellos otros átomos que componen la madera (en realidad son los electrones como parte fundamental del átomo quienes producen dicho rechazo). A su vez cuando sentimos la suavidad y la textura del barniz al tocar la mesa con la mano, en realidad lo que estamos experimentando es el rechazo de los electrones que componen a los átomos de la pintura que vibran en una frecuencia diferente a los que forman nuestra mano. La mente se ilusiona y cree que estamos tocando algo sólido, pero la realidad nos indica que nunca llegamos a hacerlo. De ahí que Albert Einstein dijese que todo el Universo incluído el hombre, éramos una ilusión.

Ahora bien… si el Universo y todo lo que le da forma y masa, incluída nuestra querida mesa barnizada, están compuestos por átomos, y la manera de percibir a dicho Universo depende de esos mismos átomos y la manera que tiene nuestro cerebro de interpretarlos, a fin de formar en nuestra mente una imagen de lo que estamos viendo, tocando, oyendo u olfateando, lo que sucede en realidad, es que este complejo proceso que incluye a los propios pensamientos, se encuentran todos ellos compuestos  por átomos, con lo que concluiremos que lo exterior y lo interior están hechos de la misma cosa. (Un impulso eléctrico son átomos viajando de un punto a otro llevando información)

Pregunto… ¿Alguien ha aprendido este concepto en la escuela? ¿o solamente han despanzurrado someramente a un átomo?

¿Por qué si todo se compone de átomos (materia básica del Universo), el mundo exterior entonces sería diferente al interior? ¿Acaso diríamos que si dos cosas son de madera (una mesa y una silla), no estarían compuestas de lo mismo?

Si todo está formado por átomos… materia y pensamientos (impulsos eléctricos neuronales) ¿Por qué decimos que existen DOS MUNDOS diferentes, volviendonos ciegos ante esta realidad?

Simplemente porque era un juego conveniente para las institución religiosa de aquella época, ante el inminente avance científico que desmitificaba los temores y paradigmas que mantenían al mundo cristiano bajo su poder. Y esta concepción dualista, ha llegado indemne hasta nuestros días. Comparemos este paradigma con el de los orientales, que ni ante sus propios credos religiosos han dividido a la Creación de la manera en que lo hizo Occidente, aunque hayan cometido otros pecados insalvables de la mano del Budismo, y que los condujo al mismo callejón sin salida occidental.

Pero esa división que ayudó a escapar a la Iglesia del bochorno en esos tiempos, ha calado muy hondo en el pensamiento humano occidental, logrando que a pesar de todo el conocimiento que hoy existe y que demuestra lo contrario, sigamos afirmando que el mundo espiritual es antagónico del mundo material.

Como afirmo en El Perfeccionista… este es EL GRAN PARADIGMA A DERRIBAR.

¿Por qué? ¿Cuál sería la razón de tener que tomarnos semejante tarea, si de la manera como percibo hoy el mundo hace que nos sintamos muy cómodos en nuestra correspondiente zona de confort?

Sencillamente porque según la OMS (Organización Mundial de la Salud) casi el 70% de la especie humana vive en una “tolerable infelicidad”. Y entre el 15 y el 20 % sufre de “depresión y estados de pánico”. Quedan fuera de toda estadística aquellos seres que se infieren mentalmente un cáncer, o generan cualquier otro tipo de enfermedad neurodegenerativa u orgánica.

…Y esta estadística va en aumento a medida que nos desarrollamos, creamos más tecnología y accedemos a muchos más conocimientos. El hombre no sabe bien que hacer con toda la información que recibe, y de hecho sería una locura  detenerla como lo intentó La Iglesia en los tiempos de la Inquisición. En realidad el cerebro humano habituado más al de un cazador que hace sólo 20.000 años que erraba nómade en la llanura, no está aún habituado a este cúmulo informativo y de hecho se abruma ante ese torrente de información inesperada.

Las sociedades más avanzadas (la japonesa por acaso) ostentan el mayor índice de suicidios a pesar de ser una de las más armoniosas y pacíficas, lo que comprueba que resulta ser la autoexigencia y la competitividad el motor de tan terrible comportamiento. Tanto es asi, que los amantes de las estructuras socialistas, le endilgan dicho mal al consumo masivo e innecesario que muestra la sociedad moderna, con lo cual este concepto materialista que la humanidad sigue aceptando como paradigma, los hace caer en otro credo falaz y errado, pero conveniente para aquellos que rigen y gobiernan las religiones.

MÁXIMA: “El único y mayor objetivo del hombre es conseguir la felicidad”

Se lo puede tomar como una gran verdad indiscutible.

No existe otra razón que justifique nuestra existencia que no sea alcanzar la felicidad plena. Conseguir bienes “materiales” (al fin y al cabo átomos ordenados de una manera humanamente inteligente), un amor, un amigo, o dinero, resultan ser todos ellos medios para ser feliz; medios para proveer de hormonas del placer a nuestro mundo interior, y no un fin en si mismo. El placer es un requerimiento del interior que debe ser satisfecho para balancear a nuestro cerebro abrumado, y no es casual que los credos religiosos lo hayan atacado con saña hasta convertirlo en una culpa.

Claro que si no equilibramos estas drogas desde nuestro interior, seremos presas del placer de estar gordos, de consumir alucinógenos o alcohol, o el de ser violentos.

¿Por qué la OMS afirma entonces en base a guarismos, que la propia especie humana argumenta que no ha logrado alcanzar la felicidad, a pesar de que tenemos la capacidad de adaptar el mundo a nuestro antojo y hemos mutado el esfuerzo físico por la inteligencia convirtiéndonos en una especie tecnológica? (Hoy resulta ampliamente sabido que el trabajo físico fué completamente reemplazado por máquinas). La respuesta sería que como especie, AÚN NO ESTAMOS COMPLETAMENTE ADAPTADOS A ESTE MEDIO AMBIENTE TECNOLÓGICO QUE HEMOS CREADO.

Esta es la teoría expuesta en El Perfeccionista Eficiente.

Y como resultado de esta pobre adaptación, nuestros cerebros nos envían respuestas de estrés que nos sumergen en la tristeza y la angustia. Entre tanto, todos vamos aceptando que debemos elegir nuestro mundo espiritual en detrimento del material a regañadientes, mientras la realidad nos indica que conseguir alimento y bienes nos haría más felices y autosuficientes.

CREO QUE NO ES NI UNO NI EL OTRO.  SON AMBOS… PORQUE AMBOS SON LO MISMO.

No existe una dicotomía. Mediante un paradigma equivocado decodificamos esta la realidad que percibimos y cambiando el paradigma variaremos la percepción. Existe un constante intercambio de átomos con el exterior cuando respiramos y nos alimentamos; cuando olemos, vemos u oímos. Creemos que una mesa es un elemento separado de nuestros cuerpos cuando ambas cosas están hechas de lo mismo. Comprendiendo solamente este concepto, nuestra capacidad de asombrarnos y de amar a todo lo creado -tenga o no vida y animación-, no sabría de límites ni fronteras, y abriría nuestro ser interior a drogas más benignas disparadas por nuestro propio “dealer interior”: el cerebro.

Amar a todo lo creado como amamos un brazo, o nuestra propia imagen.

¿Cómo hemos llegado como humanos inteligentes que somos a entrar a esta trampa dual, si todo debía haber transitado por los certeros caminos de la evolución? Dentro de las teorías expuestas por Darwin: la especie que no se adapta, desaparece o transmuta, si el tiempo se lo permite.  Pero estos síntomas sociales como son la depresión y los consecuentes suicidios que experimenta la raza humana, de ser sufridos por cualquier otra especie de La Tierra, harían que ésta a desapareciera por falta de adaptación. Y eso en realidad ya ocurre con algunos de nosotros que optamos por ser presa de ellos. ¿Por qué como especie experimentamos tanta tristeza, angustia y ansiedad, hasta llegar incluso a cometer semejante acto, mientras observamos atónitos como un perro se desenvuelve alegremente por la vida sin experimentar sufrimiento alguno por lo que le depara el futuro?

¿Cómo este hijo predilecto de Dios (el hombre), ha caído en esta trampa evolutiva?

Cuando en los finales del 1600 René Descartes le planteó a la Iglesia Católica que “se ocupe muy bien del alma y del ser espiritual, y que deje para los científicos y para los hombres libres las tareas inherentes a develar las delicias del mundo material”, toda esa filosofía comenzó a regular nuestro comportamiento como especie incluyendo a la educación. Descartes planteó también las mil y una maneras de lograr un método científico del conocimiento y del aprendizaje basado en la observación de la realidad (una realidad que ahora sabemos que es una ilusión), y que contrastaba con el inexplicable y poco comprobable planteo que profesaba la Iglesia. Es entonces cuando la educación generalizada que comenzaba a mostrar los primeros pasos, tuvo en esta raíz filosófica su estructura para enseñar, y entonces el razonamiento primó sobre la imaginación y las emociones. En otras palabras el hemisferio creativo del cerebro humano le dejó paso al matemático y razonador, bajo la premisa de que toda teoría debía ser certeramente comprobada. Hoy como humanos, tomamos nuestras decisiones en base a información y estadísticas desconfiando de nuestro sistema emocional. Esta práctica se volvió común y consetudinaria, y  la eficiencia y la perfección invadieron el pensamiento transformando a las disciplinas con potencial de comprobación en CIENCIAS, y depositando a las artes y al resto de la investigación creativa y no observable en las postrimerías del oscurantismo y lo ridículo.

Y yo pregunto… otra vez… ¿Por qué debmos asegurar una verdad, cuando se cree a pie juntillas en esta dualidad materia-espíritu que explica a ambos mundos, y reniega sistemáticamente de las teorías que explican que como humanos seamos también parte del reino animal? ¿Cómo se desenvuelve una disciplina en una Universidad, cuando la filosofía que le dió forma y la creó está equivocada?

 

LAS PRUEBAS CIENTÍFICAS DE LA ESPIRITUALIDAD

La Dra. Candece Pert eminente farmacóloga estadounidense, en los años setenta publicó sus descubrimientos sobre los receptores opiáceos de las células cerebrales (Ver: http://www.vladhuber.cl/salud8.php) ( Molecules of emotion –  Editorial: Simon & Schuster versión en inglés), y las del sistema inmune. Luego de un tiempo concluyó que las emociones gobernaban el comportamiento y el estado de ambas categorías. Las emociones que nuestro cerebro emite ante un acontecimiento externo (del mundo material) o uno interno (del mundo espiritual), determinan el estado de la célulay la tarea que ésta debe ejecutar de ahí en más (Las células del sistema inmune aniquilan diariamente a las cancerígenas que el cuerpo produce. El cáncer entonces, aparece luego como resultado del abandono de tareas por parte de dichas células inmunológicas que dejan de recibir la información cerebral de continuar combatiendo al enemigo). Concluyó también que para el cerebro era lo mismo ver a un tigre acechando, que “imaginarlo” acechando. Las células en cuestión recibían las mismas hormonas y péptidos en ambas situaciones con lo que probó que ambos mundos eran en realidad UNO SOLO, y las enfermedades no eran otra cosa que el producto de nuestros pensamientos: ni más ni menos que UN ESTADO MENTAL.

“La meditación permite a los péptidos retornar al cuerpo y a las emociones sanar”. Esta es una de las maravillosas conclusiones de la Dra. Pert.

En base a estas premisas, debemos prestar principal atención a los fenómenos mentales que ocurren en uno mismo tales como la intención, la motivación, la tendencia (apego, aversión o indiferencia), los sentimientos, los pensamientos, el diálogo interno, etc. porque ellos están -o son talvez- la raíz de las acciones. “El cuerpo sigue a la mente como la carreta a los bueyes o la sombra al cuerpo” dice un antiquísimo aforismo tibetano.

http://www.medicinayemocion.blogspot.com/>>

Ahora bien… sigamos con lo nuestro.

Cuando arribamos a la modernidad como producto de la revolución industrial del siglo XIX y fué preciso educar a la raza humana campesina para permitir su acceso al trabajo, la producción, y a la operatibilidad y fabricación  de las máquinas, el sistema educativo estructuralista entró en su apogeo. La Iglesia, incapaz de parar el conocimiento con hogueras y piras encendidas, se encontró placenteramente en una zona de confort, ya que de todas maneras lograba mantener su poder sobre el mundo espiritual, a pesar de que nunca haya cesado de estar en la imaginación del hombre. Para los Estados-Nación, resabios aún actuales del feudalismo más rancio, les fué imperioso crear un sistema -hasta diríamos- matemático de impartir la enseñanza. Todo en la escuela y en las universidades -salvo honradas excepciones- se ufana de ser razonado y científicamente comprobado. No existe científico en el mundo que se precie de tal, que se atreva a expresar teorías que rayen con lo paranormal o imaginario, so pena de recibir la excomulgación de parte de los colegiados. Y la eficiencia del sistema comienza a determinarse desde el inicio del ciclo escolar cuando se implanta en la mente del niño la fobia al error y al ridículo.

 

LAS FOBIAS DEL APRENDIZAJE (la fobia al error y al ridículo)

Como hemos olvidado (en realidad nos han hecho olvidar) que somos y sentimos básicamente como animales, cuando estamos congregados y bajo una autoridad (por ejemplo en una escuela), nuestro cerebro nos coloca en el modo de pertenencia de la MANADA. El líder de la manada sería la autoridad escolástica constituída, y entre los integrantes que componen el grupo, la evolución les ha determinado que deben luchar (competir) por la jerarquía dentro del mismo. ¿Qué significa esto?

Ni más ni menos que recibir el beneplácito del líder para acceder como especie a la mejor parte del alimento que se logró cazar y al turno adecuado para consumirlo.

Mathew Alper en su libro Dios está en el cerebro (Editorial Norma), describe muy bien esta característica entre los mamíferos que dió paso la evolución con el fin de mejorar la especie. El macho alfa come primero la mejor parte, y la desjerarquización de un integrante dentro de la manada significa que éste perdería dichas oportunidades, hasta quedar  último en el eslabón de la cadena e incapaz de poder elegir libremente una pareja a quién transmitir sus genes (recordar que la hembra selecciona por éxito y capacidad). El sentimiento de abandono que puede ejercer el estar excluído de una manada se traduce en una respuesta de estrés atávica que viene desde el nacimiento mismo, y está inscripto en el patrón genético. Fuera de la manada, corremos el riesgo de ser devorados por un depredador; por eso el disparo de adrenalina y cortisol cuando estamos próximos a ser abandonados.

Un bebé llora para que un adulto lo atienda en sus necesidades básicas y le provea el alimento sin el cual moriría. Esta es la manera de comunicar que posee un humano recién nacido que aún no sabe articular el lenguaje pero trae consigo una acción que como adultos nos compadece. El llanto que se traduce como una agresión, resulta ser la herramienta natural que provee la vida misma para exigir atención y evitar el abandono.

El abandono por parte del líder de la manada (sea representado por la figura del padre, madre, maestro o quien se haya hecho responsable del niño) define la actitud, el proceder, y el futuro carácter de la criatura, y su comportamiento en la edad adulta. De ahí toda la variable de complejos y traumas que la psicología trae a la palestra e intenta explicar desde la dualidad Descartiana. EL ABANDONO deviene de la falta de confianza, indiferencia, ausencia, denigración, denostación, etc.,etc. por parte del líder. Y la desjerarquización viene aparejada por la ineficiencia, el error, la crítica, y la consecuente represión o castigo a la falta del integrante. Estas son las bases que sustentan la adquisición de una personalidad perfeccionista que regulará nuestro comportamiento animal.

¿Cómo este sistema que nos autoimpusimos no va a formar autoexigentes / perfeccionistas? Sería un milagro que algunos pocos zafemos de este karma.

¿Se comprende bien este concepto?

Por favor… leerlo nuevamente si no se ha entendido…

“La escuela trata a los niños con estas mismas técnicas y herramientas con el fin de fomentar (¿fomentar?) el aprendizaje”.

  • Ante una falla (error), el sistema castiga o pone en ridículo (desjerarquización grupal basada en la crítica y la corrección)
  • Si no se cumple con el objetivo en un plazo específico, se puede perder al grupo (abandono o indiferencia y denigración dentro de la estructura social)
  • El mal trato por parte del líder, deviene de una falta de confianza que sufre el integrante del grupo, despertando sentimientos agresivos, propios de un animal que lucha por el escalafón dentro de la manada.

Y si observamos en nuestras casas, el sistema educativo no difiere mucho del que recibimos en la escuela.

¿Alentamos siempre a nuestros hijos? ¿Los defendemos en todas las ocasiones como parte integrante del clan o los criticamos?

¿Cómo fomentamos como adultos la fobia al error?

Comenzamos con la falta de ortografía.

No hay sistema educativo ni casi algún profesor que se someta inmunológicamente a una fobia cuando se encuentra ante una carta o una nota con faltas de ortografía. A pesar de que podemos comprender de igual manera un escrito, los errores ortográficos traen aparejados una denigración (diferenciación) del concepto de la persona que los detenta. Y eso es un aprendizaje fóbico tipicamente humano.

Podemos entonces estar frente al científico más eminente,  estar ante la persona que nos volverá ricos, presentarnos a nuestro amor más sincero y verdadero, pero no desesperemos… todas estas personas serán invariablemente descartadas de cualquiera de estas funciones sociales por el sólo hecho de que se nos presente con una carta con errores de ortografía. Resulta ser esta es una de las mejores pruebas de las herramientas de tortura que ha generado el perfeccionismo usadas en la educación diaria y que aceptamos con comodidad y asentimiento social. Agreguemos  las fobias sexuales y completaremos el cuadro de terror que conlleva el sistema educativo de la mayoría de los países, y que son fruto de esta dualidad que hizo pública y nos legó René Descartes.

Y todo porque la iglesia comenzó a pelearse con los científicos hace 500 años!!! Y los Budistas renegaban del hecho de tener que alimentarse y depender de las riquezas para subsistir. (recordar el largo ayuno de Sidharta y el cuasi castigo de sus seguidores al abandonarlo)

 

EL FINAL EMOCIONAL

Para un individuo atacado de pánico o sometido a una depresión profunda este artículo no le será de una utilidad inmediata, pero al menos le mostrará un camino al cual ceñirse y seguir para rebalancear esos pésimos estados. Para los padres que creen que la escuela y la educación familiar lo es todo, este artículo los colocará en un estado de alerta (estrés) y les hará preguntarse: ¿qué han hecho conmigo? ¿qué estoy haciendo con mi hijo? ¿Estaré fabricando sin saberlo un potencial suicida, drogadicto, alcohólico o asesino?

Recordemos nuevamente que los guarismos de la OMS están en aumento gracias a la dualidad y al perfeccionismo eficiente que diariamente todos practicamos y que manifestamos con orgullo a través del odio, la ira, la ofuscación, y el desprestigio y el desmérito diario hacia el prójimo, por querer permanecer dentro de una estructura de manada obsoleta y caduca para un homínido inteligente y de luz.

Es preciso que nos manifestemos de un modo diferente de aquí en más, para sortear esta terrible trampa evolutiva.

Que el Universo esté con  nosotros.

Hasta la próxima nota.

 

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